¿Hacia dónde va la IA?

La Inteligencia Artificial (IA) se está convirtiendo en una tecnología cada vez más omnipresente, y su influencia en diversos campos está aumentando rápidamente. Los expertos pronostican que la IA se combinará con diversas tecnologías para crear flujos de trabajo ininterrumpidos, brindando transparencia operativa y capacidades de automatización. Además, el análisis de lenguaje y visión será una de las aplicaciones más importantes de la IA.

La IA se está expandiendo en una amplia gama de campos, y su impacto en la interacción humana está creciendo rápidamente. Se espera que la IA tenga un gran impacto en los sistemas de salud, desde el diagnóstico hasta la prevención de epidemias. Además, la IA también puede tener un papel importante en la producción agropecuaria, ayudando a los agricultores a decidir cuándo sembrar y cosechar.

Es interesante destacar que el concepto de IA ha existido durante siglos, y la idea de automatizar el razonamiento y la inteligencia ha sido objeto de exploración desde la antigüedad. Sin embargo, la IA moderna se realiza mediante ordenadores digitales y se originó en 1956 con los pioneros de la IA.

En resumen, la IA se está convirtiendo en una tecnología cada vez más ubicua, y su influencia en diversos campos, desde la salud hasta la producción agropecuaria, está creciendo rápidamente. La IA se está convirtiendo en una tecnología crítica para la automatización de flujos de trabajo y la mejora de la transparencia operativa.

El porqué de la escasez de materias primas y su repercusión en el sector industrial

La alta demanda de equipos y materiales de instalación, fruto de la vuelta a la normalidad tras la pandemia, ha dejado un panorama incierto para los fabricantes y proveedores del sector, pues la oferta empieza a reducirse, aumentan los precios, y todo a consecuencia de la escasez de materias primas. Una escasez de materias primas, de semiconductores, de componentes electrónicos, etc., que afecta a toda la cadena de valor, desde fabricantes hasta la distribución, los instaladores, así como los promotores, empresas de mantenimiento y reforma, etc.

La falta de componentes electrónicos, de cobre, acero, plásticos, etc. ya ha provocado el paro parcial de producción de varios fabricantes de automóviles, y comienza a tensionar a otras industrias auxiliares o fabricantes de maquinaria original -OEM-, al no disponer de todos los elementos necesarios para fabricar.

Y las previsiones son poco positivas, trasladando la tensión de toda la cadena de suministro hasta el año 2022. Un problema a escala global que ya es una de las grandes preocupaciones del sector. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Cables, Conductos Eléctricos y Fibra Óptica, FACEL, el precio del PVC ya ha aumentado un 20%, el cobre un 18,5% y el aluminio un 15,4%, en el primer trimestre de 2021.

El origen de todo el problema está en EEUU y sus políticas incentivadoras de la economía, y China, donde el gigante asiático ya prevé un crecimiento del 7,5% de su economía, siendo además el mayor consumidor de materias primas, chips y semiconductores del mundo. El gran acopio que han hecho de estos componentes ha generado la escasez al resto de países, y precios al alza desde mediados de 2020. Afortunadamente, el gobierno chino ha decidido recientemente liberar sus reservas estratégicas de cobre, aluminio y zinc para desinflar los precios a nivel mundial. Aunque también es problemático el colapso de los puertos marítimos en Asia, donde se acumulan retrasos en envíos de contenedores, y la demanda creciente ha multiplicado por tres el coste respecto a 2020.

También tiene su influencia la irrupción de las tecnologías verdes, como por ejemplo, el vehículo eléctrico y su infraestructura. Las previsiones de demanda de esta movilidad verde aumentarán de 2 a 8 millones en 2025. El impulso hacia esta movilidad eléctrica y la producción creciente de estos vehículos, también tensiona la disponibilidad de chips y de metales como el cobre, la plata, el platino, que son materias primas vitales para estos vehículos sostenibles.

La demanda de semiconductores y chips no parará de crecer

A todo esto se une el teletrabajo, y la digitalización de todo lo que nos rodea. Esta nueva tendencia fruto de la pandemia ha catapultado la demanda de electrónica de consumo, de ordenadores y todo tipo de dispositivos que facilitan el trabajo desde el hogar.

Lo que empezó como un desajuste momentáneo entre oferta y demanda se ha convertido en una tormenta perfecta, donde la demanda es imparable, creciente, la previsión fue errónea, en contraposición de una industria fabricante de chips y semiconductores muy concentrada (el 83% de la producción mundial se concentra en Taiwán y Corea del Sur), al igual que la de los metales. Hay quienes aseguran que los chips se han vuelto tan escasos y codiciados como el oro, al no ser capaces de seguir el ritmo de la demanda.

La demanda de chips no dejará de crecer en el presente y a futuro. ¿La razón? Cada vez son más los productos que incorporan un chip. Y con la llegada del 5G y la conectividad que impone la digitalización, será una tendencia estructural. Termostatos, bombillas, automóviles, bicicletas, frigoríficos, etc… todo lo que nos rodea está/estará respaldado por un circuito integrado.